El gobierno de Nicaragua desterró al presidente del episcopado nicaragüense, D. Carlos Herrera. Los hechos ocurrieron la noche del 13 de noviembre, cuando el obispo de Jinotega fue detenido por la Policía Nacional. La persecución contra la Iglesia Católica no cesa.
Tras ser detenido, D. Carlos Herrera fue expulsado a Guatemala, donde ya se encuentra resguardado en una casa de la Orden de los Frailes Menores, a la que pertenece.
El 10 de noviembre, mientras celebraba la misa vespertina en la Catedral de Jinotega, el gobierno municipal organizó un evento con altoparlantes en la explanada principal, impidiendo a los fieles participar adecuadamente de la celebración, por lo que el obispo responsabilizó directamente al alcalde Leónidas Centeno, calificando los hechos como “sacrílegos” y falta de respeto.
Así, el obispo Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, de 75 años, se convierte en el tercer obispo en ser expulsado de su país por el régimen sandinista de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. Los otros dos obispos son: Rolando José Álvarez Lagos, de la diócesis de Matagalpa, e Isidoro Mora Ortega, de la diócesis de Siuna.
También el obispo D. Silvio Báez, auxiliar de Managua, quien se vio obligado a dejar el país por orden del Papa Francisco, luego de descubrirse un plan para asesinarlo.
El video de la denuncia pública hecha por el obispo Carlos Herrera se podía ver en la página de Facebook de la Diócesis de Jinotega, pero desde la tarde de ayer ésta ya no se encuentra disponible. Este era el medio por el cual la Iglesia local transmitía las eucaristías que celebraba el obispo.
Actualmente, la Conferencia del Episcopado de Nicaragua está conformada sólo por cinco obispos, entre los que se encuentra el cardenal Leopoldo José Brenes, arzobispo de Managua.
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